lunes, 6 de julio de 2026

BLOQUE C-3 CROSSES AND LOSSES / THE LOYAL UNION SAMPLER DE JENNIFER CHIAVERINI / GUERRA CIVIL AMERICANA

 


Cruces y Pérdidas". 

Su origen se remonta a la segunda mitad del siglo XIX, finales de los años 1800, consolidándose fuertemente durante la época de la Guerra Civil y las décadas posteriores, cuando comenzó a aparecer con frecuencia en los primeros catálogos de bloques de patchwork.

Este bloque nació en los cuartos de costura, mientras las mujeres cosían con las amigas y compartían patrones generación tras generación. Durante la Guerra Civil y los difíciles años de la Reconstrucción, aquellas reuniones se convirtieron en espacios donde se cosía, se compartían noticias y donde encontraban las fuerzas para seguir adelante. Fueron tiempos de muchas cruces... y de muchas pérdidas.

Supongo, que al principio era un diseño que se pasaba de mano en mano, como hacemos también nosotras. Y ellas seguro que también "tuneaban" los bloques aunque no les pusieran nombre. 

Pero a finales de 1880-1890 llegó la industria textil y la cosa empezó a cambiar. Empresas como la Ladies Art Company de San Luis, Misuri, fundada en 1889, se dedicaron a recopilar los patrones que las mujeres llevaban años cosiendo.

Esta empresa fue la primera en vender patrones de bloques por correo en Estados Unidos. Y además, fueron los primeros en el mundo en catalogar y numerar todos los bloques de patchwork.

Crosses and Losses apareció en sus folletos impresos, y gracias a eso dejó de ser "ese bloque de cruces que cose mi vecina" para convertirse en un patrón reconocido por quilters de todo Estados Unidos.

 








El diseño no nació simplemente como un ejercicio de geometría, sino que estaba cargado de un profundo significado emocional y social para las mujeres de la época, especialmente durante la Guerra Civil.  

El nombre de los bloques antiguos rara vez eran casuales. En el siglo XIX, las quilters bautizaban sus diseños inspirándose en la vida cotidiana: el hogar, las granjas, la religión o los acontecimientos políticos que marcaban su tiempo. Era una forma de conservar la memoria y de contar la historia desde el ambito doméstico.

El término Crosses, cruces, tiene una doble lectura. Por un lado, lo que no se ve, la profunda fe cristiana a la que muchas familias se aferraron en aquellos años de incertidumbre. Por otro, lo que sí se ve, la disposición de los triángulos y cuadrados y el contraste de colores que hace que parezca una cruz. Debo reconocer que yo no veo la cruz por ninguna parte.

El término Losses, pérdidas, es el testimonio más evidente del duelo colectivo. Durante la Guerra Civil, prácticamente todas las familias de Estados Unidos sufrieron la pérdida de un esposo, un hijo o un hermano en el frente. En ese momento de la historia, coser colchas pasó de ser una necesidad para que los soldados tuvieran abrigo, a convertirse en una prioridad para sus propias vidas, una forma de anestésia ante tanto dolor, una forma de sobrellevar la angustia, el miedo y la ausencia. Coser ere un refugio emocional en medio de una guerra que parecía no tener fin.  De todo esto estoy muy segura, porque yo lo hago, y no tengo ninguna guerra a la vista. 

Chiaverini no se inventó este bloque, recuperó un diseño tradicional y le dio a las mujeres de Waterford de 1862 un nombre que ellas no tenían pero que seguramente ya cosían,Crosses and Losses. Es difícil imaginar un nombre más apropiado para lo que estaban viviendo: Cruces por los muertos y pérdidas por tantos que no volvieron.

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Se lo dedico a Mary Ann Bickerdyke

Es una de las mujeres mejor documentadas de la Guerra Civil. Su vida aparece en documentos oficiales, memorias de soldados, la Biblioteca del Congreso y estudios académicos sobre la enfermería durante la guerra.

Mary Ann Ball nació el 19 de julio de 1817 en el condado de Knox, Ohio. Su madre murió cuando apenas tenía un año y la mandaron con su hermana a vivir con los abuelos, que fueron los que la criaron. Poco se sabe de su infancia y lo que corre por internet no tiene base que lo sustente.

Sí se sabe que en 1847 se casó con Robert Bickerdyke y tuvo dos hijos. Vivía en Galesburg, Illinois.

En 1859 se quedó viuda y se dedicó a la medicina alternativa a base de hierbas y plantas.

Cuando estalla la guerra en 1861, la iglesia de Galesburg reunió dinero y suministros para enviarlos al hospital militar de Cairo, Illinios, y Mary fue la encargada de llevarlos.

Se quedó horrorizada con la malísima atención que recibían los soldados: hacinamiento, suciedad, falta de higiene, alimentos en mal estado y una organización sanitaria que practicamente no existía. Y se quedó.

No tenía rango militar ni formación médica oficial -aunque esto no está muy claro-, pero organizó hospitales, limpió salas, mejoró las condiciones sanitarias, se dedicó a conseguir alimentos fresco, montó cocinas y, si había que despedir a algún médico incopetente, también lo hacía. Llegó a tener mucha autoridad porque obtenía resultados.

Se cuenta que lo primero que pidió fueron bañeras, que se fabricaron con barriles y toneles. Organizó a las enfermeras y se aseguró que todos los heridos estuvieran limpios. 

Hay documentos que nos cuentan que Mary Ann pasaba la noche junto a los soldados más graves. Sin descanso.

Los soldados la llamaban "Mother Bickerdyke" porque los cuidaba como si fueran sus hijos, y se ganó el respeto de los generales de la Unión. El general Ulyses S. Grant le permitió acompañar al ejército en las campañas del oeste. 

Y el general William T. Sherman llegó a decir una frase que la haría famosa. Cuando un oficial pidió que la expulsaran del campamento por no respetar la cadena de mando, Sherman respondió: "She ranks me"

-Ella tiene más autoridad que yo-.

Fue nombrada agente de campo por la Comisión Sanitaria de los Estados Unidos, con un salario mensual. También le dieron un salvoconducto que le permitía acompañar al ejército y estar en los campamentos. Estuvo en Vicksburg donde Grant la nombró jefa de enfermería. 

Se iba al campo para conseguir vacas y gallinas para que los soldados tuvieran carne, leche y huevos.

Cuando terminó la guerra, Mary Ann había ayudado a construir 300 hospitales y asistido a soldados heridos en 19 campos de batalla.

Durante décadas ayudó a veteranos y viudas a tramitar sus pensiones.

Falleció en 1901 en Kansas y fue enterrada en Galesburg, donde hoy se levanta un monumento en su honor.


Admirable. Mary Ann pasó 4 años entre cruces y pérdidas. Pocas personas representan mejor que ella el espíritu de este bloque.


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Existen quilts catalogados del siglo XIX con este patrón, como una colcha fechada precisamente en 1862 dentro de la colección de la historiadora Pam Weeks. 

Si te fijas, no es el mismo bloque. 

Así, que desviandome del camino, me puse a buscar imágenes y lo que he encontrado son muchos bloques distintos con el mismo nombre. Pero Brackman tiene catalogados 4160 bloques ¡¡¡¡

Y este bloque es el número 1829.



Este diseño encajó muy bien en los quilts Amish. A primera vista parece sencillo, pero, mientras más se mira, más cambia, y más parece formado por bloques diferentes. Fue un patrón "muy cosido" por las comunidades Amish del Condado de  Holmes, en Ohio. 

...y al revisar uno de los folletos de la Ladies Art Company.... ahí estaba, es el nº 77 !!!



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