Hay bloques cuyo nombre describe su forma, estrellas, vuelos de la oca, log cabin...Basta mirarlos para comprender porqué llevan ese nombre.
Democratic Watchman es diferente porque su nombre no describe el dibujo del bloque, sino que nos lleva directamente a uno de los protagonistas silenciosos de la Guerra Civil: la prensa.
Es un bloque sencillo y pensaba que lo iba a encontrar rápido y con muchos nombres. Y no ha sido así.
En el libro que tengo de Jinny Beyer, donde recopila hasta 4050 bloques, aparece como Triangle Square, con una primera referencia conocida de Virginia Snow, Patchwork Designs, hacia 1930. Una única referencia y un único nombre. Nada más.
Así que todo indica que Jennifer Chiaverini tomó un bloque tradicional y lo rebautizó para darle un significado histórico dentro del sampler.
The Democratic Watchman era un periódico publicado en Bellefonte, Pensilvania, fundado en 1855. Durante la Guerra Civil se convirtió en uno de los periódicos demócratas más conocidos del estado y defendió una línea editorial muy crítica con Lincoln y con algunas decisiones de su gobierno.
En 1861 los periódicos ocupaban un lugar que hoy resulta difícil imaginar. Eran la principal fuente de información de millones de personas y, al mismo tiempo, una poderosa herramienta para formar opinión.
Cada ciudad, cada pueblo pequeño, tenía uno o dos periódicos y muchos de ellos estaban claramente vinculados a un partido político. Informaban de los acontecimientos, pero también los interpretaban. Y durante la guerra, la población esperaba con impaciencia cada nueva edición. Buscaban la lista de bajas, el movimiento de los ejércitos, cartas enviadas desde el frente o discursos de los líderes políticos.
Los corresponsales acompañaban a los ejércitos y enviaban sus crónicas casi en tiempo real o escribían desde Washington contando los debates políticos que decidían el rumbo de la guerra y el rumbo del país.
La prensa también desempeñó un papel esencial en la movilización de la población. Publicaba las campañas para recaudar fondos, organizar hospitales, apoyar a los soldados o defender determinadas causas políticas. Pero, al mismo tiempo, contribuyó a difundir rumores, propaganda y noticias exageradas.
Han pasado más de 150 años y me temo que las cosas no han cambiado tanto o nada. Las noticias viajan mucho más deprisa y llegan a través de una pantalla en lugar de un periódico, pero el reto es el mismo: distinguir los hechos de las opiniones, la información de la propaganda y buscar la verdad en una montaña de ruido.
Seguro que te suena el concepto de "Cuarto Poder". Este concepto nació mucho antes de la radio o la televisión y describe el enorme poder que puede ejercer la prensa sobre una sociedad.
Tradicionalmente se habla de tres poderes: el legislativo, el ejecutivo y el judicial. A finales del siglo XIX comenzó a popularizarse la idea de que existía un cuarto poder: los periódicos. No gobernaban, no hacían leyes ni impartían justicia, pero eran capaces de influir en la opinión pública y por lo tanto, en las decisiones de los gobernantes.
Y durante la Guerra Civil, los periódicos no se limitaban a contar lo que ocurría; ayudaron a construir el relato de la guerra. Elegían qué noticias publicar, qué hechos destacar y qué lenguaje utilizar. Ellos elegían si alguien era un héroe patriota o un militar incompetente.
Así, que los periódicos pasaron de ser un conjunto de noticias a una "guía" para interpretar lo que pasaba. Porque muchas personas formaban su opinión sobre la guerra, la política o la esclavitud a partir de lo que leían cada mañana.
Esto convirtió a la prensa en un auténtico poder. Moldeaba las ideas, influía en el voto, podía movilizar a la población e incluso, presionar a los políticos.
La tecnología ha cambiado, pero el poder de la información permanece. No importa que hablemos de periódicos de papel, prensa digital o de redes sociales. No estamos en 1861. Pero hazte esta pregunta. ¿quién cuenta la historia? ¿desde qué punto de vista se cuenta?
Le voy a dedicar el bloque a Jane Grey Swisshelm, la mujer que convirtió un periódico en un arma contra la esclavitud.
Jane nació el 6 de septiembre de 1815 en Pittsburgh, Pensilvania, en una familia humilde. Desde muy joven descubrió que escribir era mucho más que contar historias: era una forma de defender aquello en lo que creía.
En aquella época los periódicos no estaban dirigidos por mujeres, así que Jane decidió fundar el suyo propio. Primero publicó el Pittsburgh Saturday Visiter y más tarde, otros en Minnesota y Washington.
Sus artículos hablaban de política, de derechos civiles y, sobre todo, de la abolición de la esclavitud. Y nunca tuvo miedo de decir lo que pensaba.
Cuando comenzó la guerra, Jane se convirtió en una firme defensora de la Unión. Utilizó sus periódicos para apoyar al gobierno de Lincoln y denunciar la esclavitud como una injusticia incompatible con los principios sobre los que se había fundado Estados Unidos.
Recibió amenazas, sufrió campañas de desprestigio y se enfrentó a una sociedad que consideraba que no era propio que una mujer escribiera de política.
Pero es que Jane había comprendido algo, y volvemos a lo mismo: quien controla la información tiene la capacidad de influir en la sociedad.
Tras la guerra continuó escribiendo. Hoy se la recuerda como una de las grandes periodistas de Estados Unidos.
Falleció el 22 de julio de 1884.
(... y no voy a contar las veces que he escrito la palabra política porque me deprimo, pero me da que han sido demasiadas !!!!).
Y hoy, que ha habido poco patchwork, te regalo una película que me encanta. Hay muchas pelis muy buenas sobre prensa, periodistas y casos famosos con periódicos de por medio. Pero creo que lo que tengo para ti es mucho mejor.
Si no la has visto, búscala y haz un agujero en el sofá. Si la has visto, vuelve a verla. Merece la pena.
Y no te la voy a contar. Deja que Tom Hanks te la cuente.
Este es mi bloque:




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