Hay nombres de bloques que necesitan una batalla, una fecha o un personaje para empezar a contar su historia. Este bloque no necesita nada de eso. Basta con traducir su nombre: "El favorito de la abuela".
¿Qué significa realmente "granny"?
Granny es una palabra inglesa familiar y afectuosa que significa "abuela", muy parecida a Grandma. Según el contexto, podríamos traducirla como "abuelita", aunque para Granny's Favorite yo prefiero "El favorito de la abuela".
Lo curioso es lo que ha ocurrido con la palabra granny dentro del mundo de las labores. La palabra no significa originalmente una técnica de ganchillo. Simplemente significa "abuela". Sin embargo, quedó asociada de una manera muy fuerte a una pieza concreta: el Granny square, literalmente "cuadrado de la abuela".
El granny square es ese pequeño motivo de ganchillo, normalmente cuadrado, tejido desde el centro hacia fuera y muchas veces realizado con distintos colores. Durante décadas se utilizó muchisimo para aprovechar pequeñas cantidades de lana y unir después los cuadrados para hacer mantas, cojines...
Esta colcha la hice el verano de 1982.
Por eso ha ocurrido algo interesante con el lenguaje: dentro del ámbito de las labores, hoy día oímos "granny" y pensamos inmediatamente en el ganchillo, especialmente en el granny square. Incluso en español se habla de "grannys" para referirse a esos cuadrados, aunque esa utilización no corresponda al significado de la palabra inglesa.
Así que detrás de nuestro bloque de hoy, aparecen inevitablemente todas aquellas abuelas que enseñaron a coser y a tener paciencia cosiendo.
Hoy hablamos de abuelas, de aquellas que guardaban trocitos de telas que "podrían servir". Las que tenían una caja de botones que nunca se tiraban y que nunca se acababan; una cesta de costura junto a una silla de enea bajita, y unas tijeras que más valía no coger sin permiso. Las que nos enseñaron a enhebrar una aguja, a hacer un dobladillo, a coser un botón y, en muchos casos, a unir los primeros trozos de tela.
Pero antes de llegar a ellas, vamos a buscar la historia de nuestro bloque. Y esta vez vuelve a ocurrir algo que ya me he encontrado con otros bloques del The Loyal Union Sampler: el nombre y el diseño no siempre han viajado juntos.
Jennifer Chiaverini llama "Granny's Favorite" al bloque E-2 de su Loyal Union Sampler.
Cuando he buscado este diseño concreto en The Quilter's Album of Patchwork Patterns, de Jinny Beyer, me he encontrado una única referencia:
Granny's Choice - Kansas City Star, 29 de diciembre de 1948.
Bárbara Brackman también registra este diseño como BlockBase #2309, Granny's Choice, procedente del Kansas City Star en 1948.
El Kansas City Star había comenzado a publicar patrones de bloques en 1928 y siguió haciéndolo durante más de tres décadas. Aquellas publicaciones contribuyeron enormemente a la difusión y conservación de los diseños de patchwork.
Así, que según todo lo que he averiguado, no he encontrado este diseño concreto durante la Guerra Civil. La referencia que tenemos es de 1948, más de ochenta años después del final de la guerra.
Esto no significa necesariamente que alguien no hubiera cosido antes este diseño. Como ya te he contado, los bloques circulaban entre familias y comunidades mucho antes de que aparecieran impresos. Pero tengo que ser prudente y no adelantar la historia de un diseño sin una fuente que me permita hacerlo.
Lo único que puedo afirmar es que en 1948 el periódico Kansas City Star publicó este dibujo con el nombre Granny's Choice.
Y ese es el diseño que, muchos años después, Jennifer Chiaverini eligió para su Loyal Union Sampler y llamó Granny's Favorite.
Pero hay otro bloque llamado Granny's Favorite. Y aquí empieza una de esas pequeñas complicaciones que hacen tan interesante investigar los bloques tradicionales.
En el libro de Jinny Beyer me he encontrado otro bloque completamente diferente. Su nombre es:
Old Fashioned Daisy - Nancy Cabot, Chicago Tribune, 29 de julio de 1934.
Pero Beyer señala que ese mismo diseño volvió a aparecer con otro nombre: Granny's Favorite - Nancy Cabot, Chicago Tribune, 8 de agosto de 1937.
Por lo tanto, tenemos dos dibujos diferentes relacionados con el mismo nombre.
El Granny's Favorite de Nancy Cabot de 1937 no es el bloque que he cosido. El diseño del Loyal es el Granny's Choice publicado por el Kansas City Star en 1948.
Esto puede resultar desconcertante cuando se empieza a investigar, pero cada vez me resulta más atrayente. Muchos bloques totalmente diferentes comparten nombre. No existía un registro oficial que dijera "este dibujo se llama así y solamente puede llamarse así".
Ahora la pregunta es: ¿Qué hace este bloque en un quilt sobre la Guerra Civil? Es una pregunta que ya me resulta familiar.
Si el diseño que estoy cosiendo está documentado en 1948, evidentemente no puedo utilizarlo como prueba de que lo cosían las mujeres entre 1861 y 1865.
Pero el Loyal Union Sampler NO es un catálogo de bloques de la Guerra Civil. Jennifer utiliza también los nombres de los bloques para construir un relato alrededor de ellos. Y pocas palabras me llevan con tanta facilidad al pasado como Granny. Abuela.
Porque durante generaciones la costura se aprendió de una manera muy distinta a como lo hacemos hoy. Sin videos, sin tutoriales, sin patrones que aparecieran en una pantalla al darle a una tecla.
Este bloque se lo dedico a ellas, a las abuelas que pacientemente se sentaron a nuestro lado y nos enseñaron las primeras puntadas. Yo no tuve abuelas que me enseñaran a coser. Tuve a mi madre. Así que va por ellas, por las abuelas y por las madres que enseñaron.
Durante siglos, buena parte de los conocimientos relacionados con la costura se transmitieron así, de mujer a mujer y de generación en generación.
Yo me acerque a la costura poco a poco, ordenando bobinas de hilo, separando botones por colores, haciendo ovillos de los restos de las madejas de lana, ordenando trocitos de telas. Pero así aprendí a tener paciencia, a poner mi mente en modo costura, a reciclar las camisas viejas y hacer ropa para las muñecas.
Cuando comenzó la Guerra Civil en 1861, la costura formaba parte de la vida cotidiana de las mujeres americanas. Confeccionaban su propia ropa, y la aprovechaban al máximo. Y con la guerra supieron aprovechar esos conocimientos para coser uniformes, mantas, vendas, quilts. Y todo ese conocimiento no apereció de repente con la primera batalla. Venía de antes, de sus madres, de sus tias, de sus abuelas.
Por eso creo que Granny's Favorite tiene un lugar en el Loyal. Porque en las mujeres que nos han precedido se concentraba el conocimiento que tenemos hoy. Las mujeres que cosieron durante aquella guerra habían aprendido de otras mujeres. Y ellas, a su vez, enseñarían a las siguientes.
Mientras estudio la historia de los bloques de patchwork, busco nombres que ya, si eres lectora de estas historias, te suenan familiares, Ruby McKim, Nancy Cabot, Carrie Hall, Clara Stone, Jinny Beyer, Bárbara Brackman. Gracias a mujeres como ellas se conservaron y documentaron cientos de patrones.
Pero antes de que alguien los dibujara para un periódico o los recopilara en un libro hubo miles de mujeres cuyos nombres nunca se conocerán. Porque no dejaron archivos, ni escribieron libros. Dejaron lo que sabían hacer.
Quizá el verdadero patrimonio del patchwork no sean solamente los quilts que han sobrevivido. Porque lo que verdaderamente ha sobrevivido es el conocimiento que pasa de una generación a otra, la capacidad que tenían para enseñar, la paciencia para sentarte a su lado y verlas coser.
Mi madre me enseñó a descoser antes que a coser. Mientras crecía no lo entendí. Descoser me parecía deshacer el trabajo, volver atrás, perder el tiempo.
Pero ahora, mirando con la perspectiva que te dan los años, creo que empiezo a entender lo que realmente me estaba enseñando.
Me enseñaba que equivocarse forma parte de hacer las cosas. Que una puntada mal dada no convierte en inútil todo lo que has cosido antes, que algunas veces hay que detenerse, deshacer un poco y empezar de nuevo desde un punto anterior. Y, sobre todo, que no pasa nada. Quizá por eso nunca le he tenido miedo al descosedor. Hay puntadas que tenemos que quitar por mucho tiempo que hayamos empleado en hacerlas.
Con los años he descubierto que aquello tenía bastante poco que ver con la costura y muchísimo que ver con la vida. Mi madre seguramente solo pretendía enseñarme a coser bien. Y, sin saberlo, me estaba enseñando que también hay que aprender a descoser, a dar un paso atrás, volver a mirar lo que estás haciendo y aprender a rectificar.
Este es mi bloque:
NOTA ACLARATORIA:
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