El bloque que hoy cuelgo en mi granero lo he conocido como Spool, aunque el diseño concreto que voy a coser procede del proyecto Vintage Block Along de Lori Holt. Ella lo llama Spool and Bobbins. Pero cuando contó su historia dejó una pista que nos lleva bastante más atrás: el patrón pertenecía a la colección de patrones antiguos de su abuela y cuenta que en aquella hoja aparecía con otro nombre: Double Cross.
Te cuento todo: En la entrada publicada el 23 de mayo de 2019, Lori explica que el nombre que figuraba en la página del patrón era Double Cross. Pero ella decidió no publicarlo con ese nombre. Al mirar el dibujo ella veía otra cosa: carretes y bobinas de hilo. Así que lo rebautizó como Spool and Bobbins.
Si tuviera que elegir entre los sitios dedicados al patchwork y quedarme con uno, sin duda sería el blog de Lori Holt. Me gusta todo lo que hace, me gusta todo lo que cuenta, me gusta su cuarto de costura, sus telas, sus bloques, sus quilts. Todo, absolutamente todo, me gusta.
La elección de Lori tiene además un componente sentimental. En esa misma entrada nos habla de los objetos de costura que conserva de su abuela, antiguos carretes, bobinas y otros pequeños utensilios relacionados con la costura. Así, el nuevo nombre no fue simplemente una ocurrencia nacida de la forma geométrica del bloque. Estaba relacionado con los objetos que habían sobrevivido junto con aquellos patrones.
Y creo que precisamente ahí empieza la verdadera historia de este bloque.
El nombre de este patrón, Double Cross, tiene una traducción curiosa.
Literalmente podríamos pensar en "doble cruz", pero en inglés double-cross también significa engañar o traicionar a alguien. El traductor me lo convertía en "doble traición".
Cuando he intentado averiguar quién creó el bloque y cuándo aparece por primera vez, no he llegado a nada. Como ya te he contado otras veces, y que por supuesto puede que sea mi impericia, los nombres de los bloques no son identificadores únicos.
Un mismo diseño puede haber recibido diferentes nombres dependiendo de la época, la zona, el periódico o la diseñadora que lo publicó. Y, a la inversa, un mismo nombre puede designar dibujos completamente diferentes.
Y eso es lo que me ha ocurrido con Double Cross.
Durante la investigación apareció una pista aparentemente perfecta.
The Kansas City Star publicó un patrón llamado The Double Cross Quilt el 7 de septiembre de 1938. Incluso existe constancia de su Copyright. Todo parecía encajar: un patrón de los años treinta, un preriódico importantísimo en la difusión de los patrones de patchwork y exactamente el nombre que figuraba en la hoja de la abuela de Lori.
Pero cuando busqué el bloque en el libro de Jinny Beyer... el bloque The Double Cross Quilt no es el bloque que buscaba.
Así que mi pequeña investigación nos deja una enseñanza, que encontrar el mismo nombre no basta para establecer la historia de un bloque. Hay que encontrar también el mismo dibujo.
La pena es que en la publicación de Lori, la hoja del patrón de su abuela no aparece en ninguna de las fotos, y no puedo tirar de ese hilo.
En fin, que esta vez me rindo. Hay muchos bloques Spool y muchos Spool and Bobbins que podría haber utilizado y de los que tenía mucha documentación.
Pero para Seis Pulgadas de Historia-Barn Quilts me gusta este bloque y es el bloque que quiero hacer.
Miras el bloque y ves un carrete. Esta es una de las razones por las que un mismo bloque tiene varios nombres. Una quilter miraba una figura geométrica y veía una cosa, algo que le era cercano y familiar. Y ese nombre se volvía propio.
Hubo un tiempo en que un carrete de hilo no era un objeto que se tiraba cuando se acababa el hilo.
Los antiguos carretes de madera vacios se quedaban en la caja de costura, servían para enrollar cintas, cordones o restos de hilo. Podían convertirse en juguetes infantiles o simplemente se quedaban esperando que alguien les diera uso. Pero no se tiraban.
No solemos guardar los grandes acontecimientos de nuestra vida en una caja de costura. Hoy guardamos agujas, alfileres, dedal , descosedor y tres o cuatro cosas útiles más. Pero hubo un tiempo que esto no fue así. En los costureros de todas las casas se guardaban pequeños tesoros.
En el costurero de mi madre había de todo. Allí convivían en perfecta armonía el zapato de una muñeca con el indio de uno de mis hermanos. El botón encontrado en la calle con el trozo de encaje que sobró de no se sabe qué. Un recorte de revista con un paquetillo de agujas intocables compradas en "Los Juanitos". En aquel costurero cabía todo.
Y esto me lleva a una reflexión.
Hoy, la velocidad de la vida nos obliga a sustituir. Sustituimos todo.
Cuando algo se rompe, lo cambiamos. Cuando algo envejece, compramos otro. Cuando algo deja de estar de moda, lo apartamos. Y muchas veces sustituimos cosas que todavía funcionan simplemente porque existe una versión más nueva.
Seguramente vivimos rodeados de más objetos que nuestras abuelas, pero conservamos muchos menos. Porque ellas guardaban.
Guardaban botones porque podían hacer falta. Retales que podían servir para otra labor. Cremalleras, cintas, puntillas, carretes, ovillitos de lana. Todo se reciclaba o se guardaba "por si". Y no siempre era romanticismo. La mayoría de las veces se guardaba por necesidad.
Pero aquella necesidad les enseñó algo que nosotros estamos perdiendo o ya hemos perdido: reconocer el valor de las cosas pequeñas. Cosas pequeñas como un carrete vacio.
Ahora imagina a la abuela de Lori Holt guardando un patrón en su cesta de costura. Seguramente nunca hubiese imaginado que, décadas después, su nieta abriría aquella cesta, escogería uno de aquellos patrones y volvería a coser el bloque.
Y mucho menos que otras mujeres, a miles de kilómetros, volveríamos a hacerlo.
Cortamos telas nuevas, utilizamos reglas modernas y cosemos con máquinas que nuestras bisabuelas no habrían podido imaginar. Pero el gesto esencial continúa siendo el mismo: medir, cortar, coser.
Todo a nuestro alrededor nos invita a sustituir. Yo te invito desde aquí a conservar. No todo lo antiguo necesita ser sustituido.
Algunas cosas solo necesitan que alguien vuelva a encontrarlas.



No hay comentarios:
Publicar un comentario