miércoles, 19 de agosto de 2026

MEMORIA DEL PATCHWORK / CARRIE A. HALL

Su nombre completo era Carrie Alma Hackett Hall.

Nació en 1866 y murió en 1955.

Los archivos de la University of Kansas confirman estas fechas y su nombre, que aparece como: 

Carrie Alma Hackett, 1866-1955.

Carrie A. Hall, nacida en 1866.

Las fuentes biográficas situan su nacimiento el 9 de diciembre de 1866 en Caledonia, Wisconsin. 

Su familia se trasladó posteriomente a Kansas, donde creció en una granja de colonos cerca de Smith Center. 

Antes de dedicarse profesionalmente a la costura fue maestra y llegó a ejercer funciones de superintendente escolar.

Hacia 1889, con unos 23 años, se trasladó a Leavenworth, Kansas. 



Y aquí empieza una parte de su vida que me parece especialmente interesante: Carrie Hall no empezó siendo una historiadora del patchwork. Era modista. Se anunciaba como "Madam Hall, Modiste".

En Leavenworth creó un negocio de confección de ropa a medida. Llegó a dirigir un negocio próspero, tenía empleadas y confeccionaba vestidos para las mujeres de la sociedad local. Utilizaba revistas de moda de París y tejidos importados de Francia. En el museo histórico de Leavenworth se conservan algunos. 

Con la expansión de la ropa confeccionada industrialmente y la Gran Depresión, su negocio como modista fue decayendo y Carrie fijo su mirada y su saber en los quilts. 

Carrie se propuso hacer todo patrón que cayó en sus manos. Buscó patrones en periódicos, revistas, y cualquier publicación. Entre ellas estaba el Kansas City Star, que publicaba patrones de patchwork por aquellos años. 

Durante aproximadamente las décadas de 1920 y 1930 cosió centenares de bloques. Según el Museo Spencer, cosió más de 800 bloques y más de 16 quilts durante los años veinte y primeros treinta. 


En 1938 Carrie Hall donó su colección a la University of Kansas. Los bloques se encuentran actualmente vinculados a las colecciones del Spenser Museum of Art

Los patrones dibujados a mano por Carrie se conservan en la Kenneth Spencer Research Library de la Universidad de Kansas. El archivo contiene además índices cruzados de nombres de patrones realizados posteriormente por Elizabeth Szabronski. 


En 1935, Carrie Hall y Rose G. Kretsinger publicaron The Romance of the Patchwork Quilt in America, en Caldwell, Idaho.


El libro fue muy influyente en el mundo de las quilters. El propio Spencer Museum explica que durante cuarente años fue el principal índice utilizado para identificar nombres de patrones de quilts. 

Carrie escribió gran parte del contenido histórico y documental, y Rose aportó su conocimiento artístico y de diseño del quilting. 

La edición original apareció en 1935; hubo una segunda impresión revisada en 1936 y Dover publicó en 1988 una reedición algo abreviada y corregida. 

Investigaciones posteriores han demostrado que Hall podía asignar nombres nuevos, conservar nombres antiguos, registrar varios nombres para un mismo bloque o utilizar el mismo nombre para diseños diferentes. Y esto explica perfectamente por qué me estoy encontrando tanto lio al buscar determinados bloques tradicionales. 

Pero mira como trabajaba. En algunos bloques escribió directamente la procedencia. El Museo Spencer conserva, por ejemplo, Basket of Daisies, hacia 1930. En el reverso Carrie anotó que había obtenido el patrón de Miss Rayburn Webster, Ferron Park, Wisconsin. Esto demuestra que estaba intentando registrar fuentes y procedencia. 


Algunos nombres de sus patrones están especialmente relacionados con Kansas. Entre ellos aparecen:

- Tonganoxie Nine-Patch

- Leavenworth Nine-Patch

- Leavenworth Star

- Kansas Star

- Kansas Troubles

- Topeka Rose

El Museo Spencer conserva estos bloques y en 1983 organizó en Leavenworth una exposición dedicada a los bloques de Carrie Hall. 


 También hizo quilts. Uno de los más interesantes es el George Washington Bi-Centennial, realizado en 1932 para conmemorar el bicentenario del nacimiento de Washington.


El quilt contiene referencias visuales al famoso relato del cerezo: silueta de Washington, hachas, cerezos. Carrie dejó incluso una etiqueta describiendo la composición y anotó el precio de venta: 59 dólares. 

En los últimos años confeccionó muñecas y vestuario histórico en miniatura. Reproducía vestidos históricos con muchísimos detalles. Algunas de esas piezas siguen apareciendo en colecciones especializadas de muñecas antiguas.
 
También realizó aproximadamente 50 muñecas de personajes bíblicos, que según la información recopilada por The Quilters Hall of Fame terminaron en la colección de Nebraska Wesleyan University

Carrie Hall fue incorporada al Quilters Hall Of Fame en 1985, el mismo año que Rose Kretsinger. 

Y en 1999 Bettina Havig publicó otro libro fundamental: Carrie Hall Blocks: Over 800 Historical Patterns from the Collection of the Spenser Museum of Art, University of Kansas.


Incluye fotografias en color de gran parte de la colección y más de 200 patrones y diagramas de montaje. 

Y después de conocer la historia de Carrie Hall, resulta inevitable mirar nuestros propios bloques de otra manera.

¿Por qué cosemos?

Supongo que habrá tantas respuestas como personas sentadas delante de la pantalla leyéndome o detrás de una máquina de coser. 
Cosemos porque nos gusta crear, porque necesitamos mantener las manos ocupadas, porque nos tranquiliza, porque disfrutamos con las telas bonitas. Cosemos para regalar, para guardar, para aprender, para recordar. 
Y a veces cosemos porque sí, porque hay días que unas cuantas piezas de tela que terminan encajando unas con otras consiguen poner también un poco de orden dentro de nosotros. 

Carrie Hall cosió cientos de bloques. Los buscó, los estudió, los cosió y los guardó. Seguramente que cuando cosió el primero no podía imaginar que, casi un siglo después, otras mujeres seguiríamos mirando aquellos bloques e intentando averiguar sus nombres y sus historias. 

Y seguramente ahí esté una de las cosas más me gustan del patchwork, que nunca cosemos solamente telas, sino momentos, personas, lugares y recuerdos. Siempre dejamos algo nuestro entre las puntadas que damos, aunque nadie más llegue a saber exactamente que era. 

Carrie dejó más de 800 bloques. Y ahora tengo una curiosidad...

¿Cuántos bloques de patchwork habrás cosido tú a lo largo de tu vida?

Yo, desde luego, nunca los he contado !!!!


No hay comentarios:

Publicar un comentario