La primera publicación documentada, que yo haya encontrado, es del 25 de octubre de 1939. No me invento la fecha !!! Lo pone bien clarito.
El patrón aparece publicado como diseño original de Mrs. Pearl Bacon, de Achilles (Kansas). Así que la señora Bacon es la primera autora conocida de este bloque.
No aparece en publicaciones anteriores, ni en la enciclopedia de Bárbara Brackman con una referencia anterior, por lo que creo que se puede afirmar que 1939 es su primera publicación registrada.
Es un bloque bastante sencillo, aunque yo lo veo raro, ¿verdad? Pero cuando lo unes a más bloques, sucede la magia:
Entorna un poco lo ojos y dime que ves.
Y mira como cambia según se coloque el bloque.
He leido que cuando el bloque se repite formando un quilt, aparecen senderos que se cruzan continuamente y que probablemente por eso se llama Broken Path, camino roto. Yo no lo veo, pero igualmente te lo cuento. Porque no he encontrado ningún documento o sitio web que explique el origen del nombre.
Jennifer recupera este bloque para el Loyal, sin cambiar nada del diseño clásico. Simplemente lo reduce a 6 pulgadas. Pero al colocarlo en un quilt dedicado a la Guerra Civil, este nombre cobra muchísimo sentido.
Porque en 1862, en Waterford, Pensilvania, había muchos caminos rotos... físicos y personales.
Los caminos cortados por los combates, ferrocarriles destruidos, puentes que literalmente ya no existían, pueblos completamente aislados. Cartas que no llegaban. Hijos que no volvían.
El Broken Path en este momento de la historia deja de ser un patrón y se convierte en una metáfora de la vida. La vida truncada de mujeres y hombres, niños y ancianos.
Toda la vida que conocían hasta que ese 12 de abril de 1861 se rompió.
Entre 1861 y 1865 la Guerra Civil cambió literalmente la red de caminos de Estados Unidos. Los caminos rurales quedaban intransitables durante meses. Miles de familias no pudieron viajar a ver a sus familiares heridos o recuperar los cuerpos de los fallecidos.
Y por eso, aunque este bloque no existiera como tal en la época de la guerra Civil, Jennifer lo utiliza como símbolo de aquella realidad, sin cambiarle el nombre como ha hecho con otros bloques.
Es un bloque con un nombre que nos cuenta mucho más que mismo bloque.
Se lo voy a dedicar a Sarah Emma Edmonds.
Sarah nació en diciembre de 1841 en New Brunswick (Canadá), en el seno de una familia de agricultores. Su padre quería un varón y no ocultó la decepción que supuso el nacimiento de Sarah. La maltrataba. La relación fue tan tóxica que quiso obligarla a casarse con un hombre mucho mayor que ella. Y en 1857 Sarah decidió huir de casa. Tenía 15 años.
Vivió y trabajó en Moncton durante un año pero, siempre temiendo que su padre la encontrara, decidió emigrar a Estados Unidos.
Para viajar sin ser descubierta y encontrar trabajo se disfrazó de hombre a adoptó el nombre de Franklin Thompson. Sarah descubrió que la vida era más fácil vestida de hombre. Y así encontró trabajo como vendedora ambulante de Biblias.
Cuando la guerra comenzó en 1861, vivía en Flint, Michigan, y le iba bastante bien vendiendo libros.
Era defensora de la Unión, así que para ayudar se alistó con su nombre falso y el 25 de mayo se incorporó al 2º Regimiento de Infantería de Michigan como recluta con un contrato de tres años. Ninguno de sus compañeros sospechó durante años que aquel joven soldado era una mujer.
Durante la guerra desempeñó numerosas funciones. Fue enfermera de campaña, cartero del regimiento, mensajero y soldado. Estuvo presente en campañas tan importantes como Península, Antietam, Fredericksburg y Vicksburg. Como ocurría con muchos soldados, hacía lo que era necesario en cada momento.
En sus memorias, Sarah afirma que realizó numerosas misiones de espionaje disfrazándose de diferentes personajes. Pero, no existen documentos militares que confirmen estas misiones. Los historiadores actuales consideran muy probable que algunos hechos fueran exagerados para hacer más atractivo su libro y aumentar las ventas. Lo que sí está documentado es que sirvió como soldado del ejército de la Unión.
En la primavera de 1863 contrajo malaria y por miedo a ser descubierta, desertó. Si ingresaba en un hospital militar decubrirían que era una mujer. Así que decidió abandonar el ejército para ser tratada en un hospital civil y tener la posibilidad de regresar después. Pero no lo pudo hacer, no podía volver como Franklin Thompsom. Pero podía hacerlo con su verdadero nombre.
Y eso hizo. Trabajó como enfermera en la Comisión Cristiana de los Estados Unidos hasta el final de la guerra.
En 1864 publicó sus memorias con el título The Female Spy of the Unión Army, libro que al año siguiente cambió a Nurse and Spy in the Unión Army.
Te dejo la primera página:

ENFERMERA Y ESPÍA.
CAPÍTULO I.
COMIENZO DE LA GUERRA MI HOGAR Y MI DEBER ME ALISTO EN LA CAUSA EMOCIÓN EN EL OESTE TROPAS EN MARCHA MULTITUDES EN BALTIMORE HOSPITALES TEMPORALES MALES INEVITABLES SUPLICANDO COMODIDADES — SUMINISTROS PARA LOS ENFERMOS HOSPITALES DE CAMPAMENTO TORMENTAS ELÉCTRICAS EN EL CAMPAMENTO UN OFICIAL MORIBUNDO SOLDADOS EN LOS EDIFICIOS PÚBLICOS PREPARATIVOS FOB EL AVANCE.
miA principios de la primavera de 1861, regresaba del lejano Oeste, y mientras esperaba el tren que me llevaría a mi hogar adoptivo en Nueva Inglaterra, y meditaba sobre los acontecimientos que habían ocurrido durante los últimos meses, cuyo registro estaba destinado a oscurecer las bellas páginas de la historia estadounidense, me despertó de mi ensoñación una voz en la calle que gritaba: "¡New York Herald! ¡Caída de Fort Sumter! ¡Proclamación del Presidente! ¡Se solicitan setenta y cinco mil hombres!". Este anuncio me sobresaltó, mientras mi imaginación retrataba la lucha que se avecinaba en toda su terrible magnitud. La guerra, la guerra civil, con todos sus horrores, parecía inevitable, e incluso entonces estaba lista para estallar como un volcán sobre la tierra.
Donó las ganancias a diversas organizaciones de ayuda a los soldados.
En 1867 se casó con Linus Seelye y tuvo tres hijos.
Y con ayuda de sus antiguos compañeros, en 1884 "Franklin Thompson" fue absuelta de los cargos de deserción y recibió una pensión.
En 1897 ingresó en la Gran Armada de la República, siendo la única mujer miembro.
El 5 de septiembre de 1898 falleció en su casa de La Porte, Texas. Pero en 1901 fue enterrada nuevamente con honores militares en el Cementerio Washington de Houston.
Sara Emma Edmonds representa algo más grande que una anécdota sobre una mujer disfrazada de hombre. Representa a todas aquellas mujeres que encontraron la forma de participar cuando la sociedad les decía que no podían hacerlo.
Su historia también nos recuerda que la Historia rara vez es completamente blanca o negra. Sabemos con certeza que fue soldado. Sabemos que fue enfermera. Y sabemos que escribió uno de los testimonios más leidos de la Guerra Civil. Lo que probablemente nunca sabremos es cuánto hubo de realidad y cuánto de leyenda.
Y yo digo ¡qué más da!
Porque, a fin de cuentas, hay historias que merecen contarse aunque no tengamos la certeza absoluta de que sucedieron como las contamos.
Quizá Sarah no fue la espia que contó en su libro. Quizá la guerra nubló su memoria. Quizá. Pero lo que no se puede discutir es lo que SI se sabe, que dejó su casa muy joven, que se alistó vestida de hombre, que sirvió durante años en el ejército de la Unión, que cuidó heridos y que arriesgó su vida por una causa en la que creía. Con todo eso, para mi, ya es una mujer extraordinaria.
Y es que a veces nos empeñamos tanto en separar la historia de la leyenda que olvidamos lo más importante: el valor, que hubo una joven que desafió las normas de su tiempo porque no aceptó que su destino estuviera en manos de otra persona.
Por eso me gusta su historia. Porque me recuerda que todas llevamos una Sarah Emma dentro. No hace falta ponerse un uniforme ni cambiar de nombre o de género para romper moldes.
Cuando Jennifer Chiaverini eligió este bloque para The Loyal Unión Sampler, probablemente, muy probablemente no pensaba en Sarah Emma. Este diseño ni siquiera se tiene constancia de que existiera en la Guerra Civil.
Pero hay bloques que parecen encontrar a la persona adecuada aunque pertenezcan a épocas distintas.
Porque la vida de Sarah fue un camino roto. Su camino se rompió siendo una niña, cuando su padre la maltrataba y no la quería, cuando tuvo que abandonar su hogar, cuando tuvo que vivir como hombre para hacer lo que quería por un país que no era el suyo. Su camino volvió a romperse por la malaria y el abandono del ejército. Y su camino quedó roto mientras la consideraron un desertor.
Pero cada trozo de su camino roto la convirtieron en la gran mujer que fue.
Quizá la vida sea exactamente así. Hay momentos en los que creemos que todo se ha roto: un trabajo que termina, una enfermedad, una decisión mal pensada. Miramos hacía atrás y pensamos que nos hemos salido del camino. Que nuestro camino se ha roto o que nuestros sueños han cambiado, o que hemos perdido el rumbo. Pero con el tiempo descubrimos que no.
Simplemente estamos cosiendo otra parte de nuestra colcha. Porque mientras sigamos dando una puntada más en esta colcha que es nuestra vida, siempre existirá la posibilidad de unir las piezas, entornar un poco los ojos y descubrir que lo que vemos, lo que hacemos, lo que damos y lo que nos queda ha merecido la pena.
Va por ti. No tires la toalla
Este es mi bloque:
RESUMEN DEL ORIGEN DEL BLOQUE:
Según Jinny Beyer es un bloque 12x12 grid.
Y aparece con lo siguientes nombres:
- The broken Path : Kansas City Star, 25-octubre-1939
- End of the Road: Kansas City Star, 9-nov-1955









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